El CIS, en cambio, ofrece otro tipo de datos, algunos Barómetros de opinión reflejan qué piensa la sociedad española respecto a los homosexuales. Desde luego no hay ningún estudio hecho ad hoc, y las preguntas sobre homosexualidad aparecen con poca frecuencia, de modo que la información disponible es bien fragmentada y es casi imposible establecer comparación entre los datos.
De la revisión de los datos de los Barómetros del CIS (junio de 2004 y enero de 2002) es importante destacar que en 2002, para un 40,3%, era considerado un problema grave que un hijo/a tuviera relaciones homosexuales, mientras que en 2004 lo era para un 30,1% de la població; cualquiera diría que ha habido una iluminación divina generalizada que, en dos años, hizo disminuir en 10 puntos la tirria familiar. No parece una explicación demasiado convincente, y menos aún cuando observamos que en 1997 (Barómetro de mayo) el 75,7% creía que homosexuales y heterosexuales debían tener iguales derechos (pensión, cartilla de la Seguridad Social, etc), sorprende comprobar que en 2004 quienes creen en esa igualdad de derechos representan un 67,7%. La pregunta se cae de madura, pero no parece que haya una respuesta unívoca, no obstante es posible aventurar que el envejecimiento de la población pudo haber engrandecido el número de ancianos encuestados, y en caso de que así sea, a ellos les debemos la pérdida de 8 puntos de reconocimiento de la igualdad.
El único Barómetro de opinión que se extiende, aunque muy poco, en las opiniones sobre los homosexuales es el mencionado Barómetro de junio de 2004. En él observamos una polaridad en las opiniones respecto a la imagen social de "tolerancia" (uso el término aunque sea controvertido) hacia los homosexuales, el 49,2% considera que los españoles son muy-bastante tolerantes, mientras que el 47,5% piensa que son poco-nada tolerantes. La imagen social de la tolerancia se desdobla en dos mitades opuestas, de modo que bien la gente no tiene idea de qué es lo que piensa el resto de la sociedad o bien viven en mundos paralelos. El 75,2% afirma que no le importaría tener como vecino a un homosexual. Si ponemos en común la imagen social bipolar que acabamos de ver, con este último dato, surgen dos ideas explicatorias: que los españoles son más tolerantes de lo que la gente cree, o que cada vez nos preocupan menos los vecinos.
La imagen social de la homosexualidad tiene distintas definiciones, así, el 22,2% cree que la homosexualidad es algo antinatural, el 13,2% está convencido de que en el fondo la homosexualidad es una enfermedad y como tal debe tratarse, y un 4,2% opina que la homosexualidad es una conducta que debería ser sancionada. Si bien las tres definiciones son muy preoupantes, cabe destacar que casi el 80% de la población cree que la homosexualidad es una opción personal y tan respetable como la heterosexualidad. Conocer este último dato puede significar un alivio, que no dura mucho cuando aparece por medio la institución familiar. En este sentido, hay un 44,1% que está poco-nada de acuerdo en que los derechos de adopción sean los mismos para las parejas homosexuales y heterosexuales; además, un 47,4% está de acuerdo con que la pareja heterosexual garantiza mejor el bienestar de los niños.
La labor de los colectivos lgtb ha sido y es fundamental, no creo que nadie pueda pensar la realidad social sin ellos, sencillamente a la fuerza de cientos de miles de personas agrupadas y comprometidas le debemos todo lo que hemos conseguido. Sin embargo, no puedo dejar de preguntarme hasta qué punto es representativo (y democrático) que las únicas voces audibles sean las de los colectivos lgtb, en cuanto movimientos sociales, que sintetizan la voluntad y deseo de quienes son parte de ellos.
La creciente apatía posmoderna, sobre todo en los más jóvenes, es uno de los motivos por los que, en términos relativos, la participación en colectivo lgtb no crece. Es prudente, entonces, pensar cuáles vías de expresión utilizan aquellas lesbianas, gays, transexuales y bisexuales no participantes en los colectivos y organizaciones que luchan por los derechos lgtb.
Creo qu es muy importante que el Estado se preocupe también de recoger datos de opinión de lesbianas, los gays, los transexuales y los bisexuales, porque es necesaria una foto lo más fidedigna posible de la realidad que vivimos día a día, porque definitivamente hacen falta políticas que mitiguen el acoso escolar, la discriminación en el trabajo, la tirria familiar y, en general, necesitamos políticas que desbaraten las ideas y las prácticas homófobas.
Antonella

1 comentario:
Antonella, mis más sinceras felicitaciones por este artículo, por la búsqueda de información y por la claridad con que lo expones.
Desgraciadamente y hasta hace muy poco tiempo no existíamos para las encuestas y los estudios oficiales. Ese trabajo se ha estado realizando desde los colectivos, como todavía sigue ocurriendo en muchos campos como es el de la educación.
Y si concretamos un poco más y hablamos específicamente de las mujeres lesbianas, la cosa se complica porque nuestra presencia es practicamente nula en los protocolos sanitarios, en los planes de igualdad, en los discursos sobre mujer. Siendo así, se puede intuir que cuanto más en los estudios y/o encuestas.
Insisto, felicidades por el artículo y por la tarea que lleváis a cabo desde el grupo.
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